Te Soñé Mío

Aquel día desperté
embriagada de caricias.  

Me sentía volar
porque tus caricias
embriagaron mis sentidos;
sentía que se despertaba en mí
el deseo de ser poseída y amada.
Temía despertar. 

No te entregué solo mi cuerpo,
te entregué el alma.
Me cubriste de ternura.
¡Me despertaste a la vida!
y ahora que te siento ausente
mi cuerpo y mi alma vibran,
¡Soñándote mío!