Dedicatoria al AMOR de mis hijos y, al de mis ensueños.

Erick y Pedro

Un primero de mayo nací,  en el
pueblo de Arecibo, mas sin embargo, era en Ciales donde
me correspondía ver las primeras luces
que alumbrarían mi vida.
Me crié en este pueblo que abrigó
mis primeros años de vida.
En él tuve mis primeras experiencias
de niña, adolescente y mujer.
En él logré mis primeras ilusiones
y desilusiones y en él me formé mujer.
Salí de él con muchos sueños y aún
me quedan algunos que mantengo
vivos hasta que muera.
Me fui a la ciudad de Nueva York,
lugar que me enseñó a vivir de otra forma,
a ver la vida en otra perspectiva y desear
regresar a mi Isla. Y regresé.
Viví durante un par de años en mí
querido Ciales para luego trasladarme
a San Juan, lugar donde no sé hasta
cuándo me tendrá.
Durante estos años he tenido la alegría
del disfrute de dos bellos hijos.

Erick y Pedro
, quienes son mis dos ojos.
Tanto me hace falta uno como el otro.

Ellos me enriquecen la vida y a ellos dedico este libro.