A mi amigo

 Te me acercaste como amigo
y como amigo te quise.

Como amigo y confidente
de mis amores y fracasos
siempre te fui elocuente.

Me escuchaste amigo...y siempre
a tus consejos atendí. 

Más un día, sin esperarlo
tu cariño me ofreciste
y aunque así me sorprendiste
a tu pedido accedí.

 Nunca imaginé que mi querido amigo
conocedor de mis penas...
una más quería ser...

 ! ¡Ay amigo te he perdido!...
y mi corazón anda herido
pues de pena se ha dolido
y en su desesperanza mayor
una llamada sin sentido
a su amigo quiso dar. 

No te apenes mi amigo,
pues mi desilusión es mayor
por aquel amigo,
que me habló de amor, bondad y sinceridad
y me brindó la oportunidad
de aprender que la vida
está llena de iniquidad.

No te fíes de amigos
que escondiendo sus vilezas
tratando de no herirte...hieren más.